Quién es... pregunta difícil. Muy buena pregunta. El carnet de
identidad no es suficiente. Más de una vez ha intentado «contarse» al
público y cree que la mejor síntesis no es su biografía, los datos
concretos, lo que ha hecho o ha dejado de hacer. Son simplemente las
palabras que ama, las historias que cuenta, los amigos más queridos que le acompañan en esta vida. Está en los cuadros que pinta, en la pluma
que usa cuando escribo, en un pequeño regalo que elije para dar una
sorpresa.
Es un padre, un compañero, un amigo (eso espera). Esta en las páginas
de los escritores que le gustan, en los fotogramas de una película que le conmueve. Se pierde en los ojos de sus seres queridos y está en los
de quien le hace sonreír y sabe reírse de sí mismo. Las cosas que ama
son: la amistad y la lealtad, la soledad y la compañía de los amigos, el
silencio y el estallido inesperado de una carcajada. Ir en moto a toda
velocidad cuando la visera del casco está abierta y entra el aire. Nadar
en el mar.
Es curioso «como una mujer», dicen a veces sus amigos. Y él se echa a
reír. Pero cree que la curiosidad es algo bueno, y que, en cualquier
caso, no es propia de una sola categoría. Ama el adulto que es hoy
porque es el fruto del muchacho que fue ayer, que ha experimentado el
dolor, la alegría, la soledad, la desilusión, las ganas de reaccionar,
la esperanza. Nadie te escucha si no eres creíble. ¡Y eres creíble
cuando no temes decir quién eres!
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