lunes, 18 de noviembre de 2013

Antes de A tres metros sobre el cielo.

Empezó pronto a colaborar con su padre, Giuseppe Moccia, más conocido como Pipolo, que fue primero guionista cinematográfico, junto con Castellano, de varias películas de Totò, Franco Franchi y Ciccio Ingrassia y otros cómicos italianos, y más tarde director de algunos de los mayores éxitos comerciales de la comedia a la italiana a caballo entre las décadas de 1960 y 1970. Durante el año 1982 debutó en el mundo del cine como ayudante de dirección y en 1986 fue uno de los guionistas de la primera temporada de I ragazzi della 3ª C (Los chicos de 3° C), una divertida serie televisiva. Más adelante pasó a la televisión como autor de muchos programas en el campo del entretenimiento.

En cualquier caso, antes y después de A tres metros sobre el cielo, ha intentado e intenta ser él mismo a toda costa. Por otra parte, esta novela fue un hito, la posibilidad de escribir el libro que siempre hubiese querido leer, que buscó durante mucho tiempo. Representa la dimensión ideal y lejana de todo y de todos. La libertad de un amor. Una meta soñada desde aquí, desde dos mundos a los que pertenecen los protagonistas, Step y Babi: él, todo moto, violencia y gimnasio, ella, estudiante ejemplar, interesada por la moda, ambos rodeados de familias, compañías y costumbres distintas. A pesar de las diferencias, el vínculo que se crea entre ellos es fortísimo, inmenso y auténtico. El libro habla en apariencia de los jóvenes de una parte de una ciudad concreta, Roma, pero en verdad podría ser cualquiera, y echa una mirada a la trayectoria virgen de corazones y mentes que se asoman a la vida y beben de ella con alegre avidez. De hecho, es una zambullida en nosotros mismos, en cómo éramos y somos ahora, después de entonces.

Pero, pensándolo bien, en realidad, ¡su vida no ha cambiado mucho tras el éxito de A tres metros sobre el cielo! Antes de la publicación, siempre ha trabajado en televisión y ahora sigue haciéndolo, porque le permite conocer gente nueva que tal vez no hubiese encontrado nunca y, por lo tanto, saber de nuevas historias. Y esto le nutre, le distrae, le hace reflexionar, le da ideas, le hace ver cómo cambia la sociedad, entre otras cosas porque a través de la televisión conoce sus gustos, y viendo lo que siguen las personas a partir de los resultados comprende también lo que pasa a nuestro alrededor.

Esta muy contento con todo esto porque, además, le gusta viajar y ha tenido la posibilidad de venir a España más a menudo.

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