El deseo de imaginar personajes y escenarios es infinito, es más, crece
de una vez a otra precisamente gracias a las historias ya escritas, a
las experiencias, a los encuentros.
Sigue escribiendo, creando, preparando el terreno para nuevos itinerarios
narrativos. Mientras continúe sorprendiéndole, conmoviéndole, buscando
la belleza y la simplicidad, emocionándole con una sonrisa sincera, un
abrazo inesperado, una flor que crece en el asfalto aunque nadie la
mire, mientras le deje llevar impulsivamente por la inspiración y acabe
creando una trama que le fascine, tendréis siempre nuevos libros suyos
que leer. Porque, como dice Joseph Chilton Pearce, «para vivir una vida
creativa debemos perder el miedo a equivocarnos».
Y, a veces, equivocarte puede sencillamente echarte una mano para crecer.
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