En “Tengo ganas de ti”, la secuela surgida al calor del éxito de “A tres metros sobre el cielo”, Step, su protagonista, coloca un candado en el puente en prueba de amor y tira la llave al Tíber. La visita a este puente es una de las propuestas de “Perdona, pero quiero irme a Roma contigo”, una original guía de viajes de la capital italiana que sigue los pasos de los protagonistas de las novelas de Federico Moccia. Toda una tentación para jovencitos revolucionados por el amor. Y toda una obligación para los seguidores del autor de “Perdona pero quiero casarme contigo”, título que inspira esta completa guía escrita por cuatro jóvenes que rondan la treintena.
Para ir a Roma no hace falta buscar excusas. Como dicen los autores en el comienzo de la obra, “el viajero que recorra Roma con los sentidos bien abiertos descubrirá muchas ciudades en el mismo lugar”: la del imperio romano, la del poder de la iglesia católica en la Ciudad del Vaticano, la del arte de los grandes del Renacimiento y del Barroco, la de las callejuelas del Trastevere, la de las tiendas de lujo de Via de Condotti o las más accesibles de la Via del Corso… A todo esto, “Perdona pero quiero irme a Roma contigo” añade una ciudad más: la de los “escenarios Moccia”. En ellos, la guía recuerda los pasos de Step, de Babi, de Alex y de todos los personajes reconocibles por los seguidores del novelista romano por los lugares a los que propone acercarse al lector.
Al abundante material fotográfico y cartográfico se añaden las ilustraciones que muestran, por ejemplo, cómo vestir si quieres parecerte a alguno de los personajes del “universo Moccia”, qué canciones puedes escuchar durante tu visita, que películas debes haber visto o qué libros deberías leer. Incluso a qué bares o restaurantes puedes acudir para revivir las tramas que aparecen en sus novelas.
Lo que nadie explica es cómo recuperar la llave que has tirado al Tíber (o al Guadalquivir, o al Sena o a la alcantarilla de la Plaza Mayor de Madrid) para quitar el candado del puente o de la reja cuando el amor se acaba. Eso no lo cuentan los autores y tampoco Federico Moccia. Podría ser una futura novela: “Perdona pero tengo que ir a Roma a quitar un candado”. Lo dejo como sugerencia.
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